Publicidad emocional, una estrategia que nunca falla

La vertiente de la publicidad emocional es una de las formas más efectivas de publicidad que podemos encontrar hoy en día. ¿Por qué? Debido a que esta publicidad emocional nos da la posibilidad de despertar determinados sentimientos en el receptor. Los sentimientos que buscaremos despertar dependerán del contenido de manera que serán establecidos de acuerdo al objetivo de la publicidad misma. Si partimos desde la base que todas las publicidades evocan algún tipo de emoción (aunque no sea más que el aburrimiento y la indiferencia) tendremos que preguntarnos. ¿Dónde está el límite entre una publicidad emocional y una regular? Por lo general decimos que una publicidad emocional es el hecho de provocar emociones es una intencionalidad explícita de aquellos que realizan. Además por lo general las publicidades con gran contenido emocional suelen evocar sentimientos muy fuertes, provocando un gran impacto en quien la ve. El nivel de impacto de los espectadores es una de las medidas del éxito de la publicidad emocional.

publicidad emocional directa
Publicidad emocional directa

Por lo general dentro de la publicidad emocional podemos fácilmente distinguir tres tipos de estrategias debido a que las emociones pueden jugar tres papeles diferentes en lo que es el marketing. Por un lado pueden ayudar a comunicar diferentes aspectos de los productos, por el otro podrán actuar como beneficios en sí mismos y por último podrán influir directamente en las actitudes. En los primeros dos casos podemos ver que la publicidad emocional es una manera de generar en el espectador una respuesta de tipo cognitivo: el fin aquí será aumentar la notoriedad del anuncio y de la marca. Las emociones son aquí un medio.

En el tercer ejemplo las emociones se utilizan como un fin: se trata de transferir entonces la emoción sentida a la marca. Por lo general la publicidad emocional no se caracteriza por dar muchos atributos de los productos anunciados. Más bien las emociones funcionan como un reclamo para llamar la atención de un público objetivo. Pero, ¿cómo podemos evaluar si una campaña de publicidad emocional ha resultado efectiva o no? Una buena forma es ver si la notoriedad del producto aumenta. Esta notoriedad se venta en las ventas, pero también a un nivel más básico en la calle, entre la gente, la cual empieza a comentar tal o cual publicidad. Los sentimientos positivos que produce la publicidad se traducen entonces en una actitud positiva también hacia la marca. Si lo que la campaña busca es que la emociones actúen como un medio, la publicidad tampoco pasará desapercibida.

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